31 de mayo de 2012

COLOMBIA, EL RIESGO ES QUE TE QUIERAS QUEDAR


CARTAGENA A LA CARTA



Entre los mejores placeres que se experimentan durante los viajes a otros países está la gastronomía local. Degustar nuevos sabores y combinaciones, platos tradicionales y una cocina autóctona es una obligación cada vez que se visita un nuevo destino. Y Cartagena no es la excepción. 



La gastronomía en La Heroica, y del Caribe colombiano en general, es una mezcla de sabores intensos con productos locales que incluyen aves, carnes rojas y productos de mar y río, acompañados con frituras, arroces, sopas y guisos. Pero Cartagena también es una ciudad que ha adoptado elementos internacionales para incorporarlos a sus platos y ofrecer una exquisita combinación entre la comida local y la extranjera.



Tanto en la ciudad amurallada como en el sector de Bocagrande se pueden encontrar más de 100 restaurantes para todos los gustos. Desde la comida más tradicional que incluye platos típicos como arepas de huevo, buñuelos de maíz o fríjol, patacón, arroz con coco, yuca con suero costeño o butifarra – que se comen en pequeños locales de comida rápida o en  grandes casonas antiguas en medio de la ciudad vieja–, hasta los más refinados platos de la llamada comida fusión en restaurantes de lujo. 



La cocina del Corralito de Piedra, como también se le conoce a esta ciudad declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1984, esconde en sus raíces herencias españolas y africanas, se centra en los productos de mar donde el pescado, ya sea pargo, mero, jurel, sierra o mojarra, es el preferido.



También sobresalen los platos con langostas, camarones, muelas de cangrejo, pulpo, caracol, jaiba y calamar, todos preparados a la brasa, asados, al ajillo o al vino para ofrecer a los comensales una experiencia inigualable.



Para acompañar los platos es posible encontrar los mejores vinos, pero la cultura caribeña conserva la tradición de beber un buen zumo de fruta natural como tamarindo, corozo o limonada de coco.  



Una vez en Cartagena no puede dejar de visitar algunos restaurantes icónicos de la ciudad.



          El Santísimo es un restaurante que ha sido reconocido por su originalidad y exquisita comida que presenta en platos inspirados en aspectos religiosos, pecados y mandamientos. Una cocina fusión que mezcla elementos típicos con la comida francesa. 



          El Club de Pesca se ubica en una de las fortalezas militares de la colonia de la Bahía de Cartagena construida en 1743. Como su nombre lo indica, su especialidad es la comida de mar.



          Juan del Mar es un espectacular restaurante recomendado por su oferta en comida de mar, pizza y calzoni.



          La Vitrola ofrece una gran variedad de platos y cuenta con una decoración al estilo cubano, sin perder su carácter internacional. Se ha posicionado como el restaurante de las celebridades.



          8-18 es un restaurante con un ambiente moderno, exclusivo y acogedor que combina la exquisita comida mediterránea con la tradición cartagenera.



          En el Hotel Sofitel Santa Clara se encuentra “1621” (dieciséis-veintiuno), un restaurante cuya decoración rescata la arquitectura del año 1621, cuando el lugar era el comedor de las monjas Clarisas que ocupaban el recinto. Ofrece platos del viejo y el nuevo mundo.



          El restaurante Don Juan ofrece platos con especialidades en comida del mar, los cuales pueden ser admirados mientras son preparados por el chef. 



          San Pedro, ubicado en la Plaza que lleva su nombre, ofrece  un mágico ambiente al aire libre frente a la mítica iglesia de San Pedro en el Centro Histórico. Ofrece una deliciosa fusión de comidas asiáticas y toda clase de bebidas.



Y así la lista es infinita para darle gusto a los más exigentes paladares, con una oferta variada de sabores y colores que hacen de las visitas a Cartagena un viaje por lo mejor de la cocina caribeña.



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Mariana Herrera

5207 6870



30 de mayo de 2012

ALMADÍA PRESENTA EL NUEVO DISEÑO


TEDI LÓPEZ MILLS, GUILLERMO FADANELLI Y
LEONARDO DA JANDRA


Una de las preocupaciones centrales de EditorialAlmadía es ofrecer al público libros que, además de constituir una propuestaliteraria novedosa e interesante, representen un objeto atractivo a lossentidos. Los rostros de nuestras colecciones tienen en común la innovacióngráfica. El diseño donde predominan los tonos oscuros de la colección policiacaAlmadía Negra, las ventanas que dan un giro a las portadas de la colecciónPoesía, los juegos visuales y de sentido con las camisas y suajes en el diseñoque comparten Novela, Cuento y Crónica.


Continuando con la tarea de elaborar objetosapreciables para los bibliómanos, presentamos el nuevo diseño de la colecciónEnsayo.

Empezamos con una novedad: se trata del primerlibro de ensayos de la ganadora del Premio Villaurrutia 2009, Tedi López Mills.Libro de las explicaciones está conformado por una serie de ensayos quegiran alrededor del tema de la identidad.

Por otro lado, recuperamos un texto esencial de unode los autores de la casa, Leonardo da Jandra: La mexicanidad: Fiesta y rito.El autor pone su escritura vital y penetrante al servicio de una búsqueda:definir pasado, presente y futuro de quien habita este país.

           Dos libros de Guillermo Fadanelli completan la entrega. En primer lugar, lareedición de uno de los primeros títulos de Almadía, publicado originalmentehace poco más de seis años, En busca de un lugar habitable, tempranotrabajo ensayístico del autor, donde reflexionaba acerca de la forma en que lasociedad excluye cualquier expresión de libertad e individualidad.

Por último, Fadanelli nos presenta su más recienteincursión en el género: Insolencia. Literatura y mundo, libro queemprende una reflexión humanista profundamente honesta acerca de la escritura,de la creación como resistencia ante los discursos totalitarios que inundan lasociedad.


Los cuatronuevos títulos de la colección Ensayo estarán disponibles en librerías amediados de junio.


Adjunto boletín de prensa.


Para mayor información o solicitar una entrevistafavor de comunicarse con:


Ariana González Santos
Relaciones Públicas y Prensa
Editorial Almadía
Celular: 044 55 21 92 41 86
oficina: (55) 44 29 08 86
arianamercadotecnia@yahoo.com.mx

29 de mayo de 2012

la niña del mezcal



la niña del mezcal

La Roma-Condesa, Ciudad de México a 26 de Mayo de 2012. Dentro de las actividades de la Octava Edición del “Corredor Cultural Roma Condesa”, se presentará la Cata de mezcal El Cortijo® y Chocolate Ritual® en el restaurante y mezcalería La Nacional, ubicada en Orizaba 161, Col. Roma.

La cata será dirigida por Cecilia Ríos Murrieta, La Niña del Mezcal, promotora incansable de la cultura y las tradiciones relacionadas con la producción y disfrute del mezcal artesanal. “La cata será por armonía de sabores, se degustarán cuatro mezcales de diferentes variedades  de El Cortijo®,acompañados de trufas de chocolate y mezcal diseñadas por la Chef Anayency Gómez, maestra chocolatera, propietaria de Chocolate Ritual®. Cada variedad de trufas será preparada ex profeso para cada uno de los mezcales.

Mezcal El Cortijo® es un mezcal artesanal de Santiago Matatlán, Oaxaca, también conocido como la Capital Mundial del Mezcal. Hoy en día, la familia Méndez Zamora (5ta Generación) continúa conservando la tradición mezcalera de esta localidad con un mezcal que se ha mantenido en el gusto de los consumidores y paladares más exigentes por más de 60 años.

Los mezcales que se degustarán son:
                  
1)      Mezcal El Cortijo Jóven 44º, Edición Especial Eduardo Sarmiento  
2)      Mezcal El Cortijo Cirial, Edición Especial Maestros Mezcaleros
3)      Mezcal El Cortijo Reposado con Gusano, Edición Especial Amador Montes
4)      Mezcal El Cortijo Añejo 3 Años, Edición Especial Maximino Javier


THE BUSINESS INGREDIENT
Consultoría en comunicación especializada en A&B
Contacto con medios:
Lic. Karen Ochoa Muñoz
Cel: 044 55 10 81 23 24
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La pasión por el vino de Pedro Poncelis



La orgía de los sabores

La pasión por el vino de Pedro Poncelis

Uno de los grandes sommeliers del mundo

Ha creado su propio vino: D´Poncelis

Por Héctor León

Si Jorge Luis Borges se decía orgulloso, no de los libros que había escrito, sino de los libros que había leído; Pedro Poncelis puede sentirse orgulloso, con toda su humildad y modestia que le caracterizan, de los vinos que ha degustado: los más excelsos, de cosechas únicas y los más caros del mundo.

Pedro Poncelis Brambila, Maitre Sommelier, es creador de la cava más grande de América Latina, de las más importantes del mundo, la del Hotel Presidente Intercontinental ciudad de México. Su vida es una novela donde se encadenan su encuentro con el vino, con el esfuerzo de encumbrarse como el mejor sommelier de México y de los más respetados en el mundo.

De las yardas a las ligas mayores del mundo del vino.

Abstemio, deportista consumado y estudiante “matado”. Estudio Química en la UNAM. No tuvo influencia familiar en su oficio como sommelier. En su colonia 7 de noviembre, en Buenavista, jugaba “tochito”, al lado de la vía del ferrocarril, de ahí se aficionó al futbol americano. Llegó al equipo de la Facultad de Química, del cual fue capitán.

Su corpulencia de 90 kilos y una estatura de casi 190 mts.,  lo sitúo como tacle ofensivo y defensivo de la liga Intermedia.  Jugador rudo y bien formado, que ante una rotura de ligamentos de rodilla, le hizo desistir de saltar a liga mayor, su sueño.

Como químico ingresó a la empresa de vinos y bebidas  Sygrams, líder del mercado. Aprendió controles de calidad, de producción, analizó por años muestras de destilados y aprendió a catar vinos. Después de un “noviciado” en embriaguez, se inclino por la amabilidad y generosidad del vino. Al tiempo las empresas lo empezaron a buscar por su experiencia en vinos. Así fue afinando su paladar de la mano de “grandes maestros” que venían del extranjero, enólogos y cientos de presentaciones de caldos de todo el mundo.

Y empezó a viajar a viñedos. En 1981 se organizó la primera Vinexpo de  Burdeos, organizada por el  Barón de Rothschild, al que conocería personalmente en su castillo, así como los viñedos de Francia, “que me motivó con un enriquecimiento impresionante”.

Don Gabriel Fernández, promotor español y aficionado al vino, “trajo el concepto de sommeliers”, cuando sólo había sommeliers españoles en México. Fernández creó así  la Asociación Mexicana de Sommeliers. En 1996 llegó la empresa promotora de productos franceses Sopexa, que organizó el Primer Concurso Nacional de Sommeliers de México. Al que asistieron unos 30 sommeliers. El 1 de diciembre del 1996, Pedro Poncelis gana el concurso, convirtiéndose en el mejor sommelier de México,  lo que le dio oportunidad de participar en el Gran Prix Sopexa 1997, en París.

Ya trabajando en el Hotel Presidente, la empresa en reconocimiento le paga un viaje de capacitación para el concurso internacional de vinos por las zonas vinícolas de Francia (un recorrido de 10 mil kilómetros), acompañado por el experto en vinos franceses Richard Claire, de la empresa Ferrer y Asociados, en un viaje de 40 días.

Hizo excelente papel y sin hablar francés;  tenía un intérprete guatemalteco, “que no me daba el ancho en la traducción precisa”, cuenta, pero “me fui dando mis pausas y al final hicimos gran papel”. Poncelis quedó entre los mejores diez sommeliers del mundo.

“Eso nos proyectó a los mexicanos en concursos internacionales”, recuerda. En 1998,  asiste regreso al Concurso Mundial de Sommeliers en Viena, Austria, y vuelve a colarse entre los primeros diez lugares del mundo. Poncelis pone en el mapa del vino a México.

En el año 2000, al mismo concurso ahora en Canadá, participa su hijo “como el mejor sommelier de México”, y reciben un reconocimiento “como padre e hijo” por hacer historia al participar en este concurso. El camino ahora es transitado por otros jóvenes mexicanos, algunos alumnos de Poncelis, que el mismo reconoce, “me han superado”. Poncelis no ha dejado de transmitir sus conocimientos a los jóvenes en las más prestigiadas universidades del país. 

El vino Poncelis, su propio estilo

En la llamada “Escuelita del vino”, de Hugo d´ Acosta, donde han surgido grandes proyectos vinícolas,  Pedro Poncelis y su hijo, fraguaron su propio vino. Empezaron con dos barricas. Y confeccionaron su propio vino. Escogieron los terruños, las uvas, cosecharon con sus manos y con apoyo de amigos, consiguieron barricas nuevas y de primer uso en California, embotellaron y etiquetaron el vino D´Poncelis: 2009, 2010 y 2011, añejado en cava climatizada.

Un proyecto de conocimiento, de amigos y con “los ahorros de la familia”, comenta orgulloso Poncelis. “Es nuestra visión del vino mexicano al estilo que disfrutamos; un vino bien hecho con mezcla homogénea, versátil, fácil de beber. Se puede maridar con pulpo, bacalao, romeritos y la comida mexicana. De cuerpo mediano a complejo. De tanino suave, duro, y maduro: no seca la boca”.

Para Pedro Poncelis le mundo del vino es infinito. De sumo interés cultural, histórico y de placer que proporciona una copa de buen vino. Cada vino es una personalidad, como la de los seres humanos: todos son similares, pero todos son diferentes.

28 de mayo de 2012

FESTIVAL DE LAS PAELLAS EN ACAPULCO




Festival de paellas

La orgía de los sabores



Acapulco se pone IN

Festival de paellas en el Hotel Elcano













Cocina vasco/costeña del Bambuco
Por Héctor LeóN
Acapulco resurge y empieza a marcar el ritmo de los nuevos tiempos, renovándose y mostrando su cara cordial y amable, que le hizo ganarse el mote de ser la perla del Pacífico. Sus agradables playas, sol espléndido y la incansable vida nocturna; sus rincones familiares y ese acoplado de migrantes de todo el mundo que adoptaron la nacionalidad acapulqueña.

Una perla es el Festival de las Paellas del Hotel Elcano, con s u  corte arquitectónico de los años 40s, con amplio lobby e inmediata vista al mar; una escalera pintada de azul en redondel que desciende hacia la alberca que simula un espejo a unos metros de la playa, de frente a la espectacular e imponente bahía. Todas sus habitaciones con balcones y terrazas miran a la llanura del mar y la mirada se funde en esa línea inalcanzable al ras del cielo: donde se duerme con la música del mar y las oleadas de calor inundan los cuerpos.

Hace 14 años un grupo de personalidades de Acapulco y la ciudad de México, amantes de la paella,  decidieron organizar el festival de las paellas en las playas del legendario y bello Hotel Elcano, en las playas enfrente del Restaurante Bambuco, que posee una de las mejores cocinas tradicionales de Acapulco.

Con la llegada del chef vasco, nacido en San Sebastián,  Jorge Pereiro Oyarzabal, chef ejecutivo del Restaurante Bambuco, quien impulsó una cocina de excelencia , y  Pedro Haces Sordo, gerente general, convocaron a diversas personalidades amantes de este platillo, para mostrar la diversidad que pueden tener las paellas y de manera festiva,  cocinar en la playa sobre la arena de manera natural, con leños, un crisol de paellas.

 Del 8 al 10 de de junio el Festival de las Paellas llega sus 15 años y se consolida como uno de los grandes eventos del género y los más tradicionales y apreciados en Acapulco, pues los amantes de la paella, profesionales y aficionados, se reunirán en las playas del Hotel Elcano a compartir secretos y dar a conocer sus descubrimientos de uno de los platillos españoles que ya tienen franquicia nacional.

Bambuco, cocina acapulqueña

Jorge Pereiro Oyarzabal , chef del Bambuco, nació en San Sebastián, España y se formó en la Escuela Superior de Cocina en este puerto. Discípulo de uno de los dioses de la cocina vasca, Etapas Juan María Arzak, Pereiro cocinaba para los mejores restaurantes en las estaciones de esauí, en invierno, y en verano, cocinaba para  lo más granado del mundo del espectáculo en las playas de Ibiza. Donde supo lo que era la exigencia y el cuidado entre el las texturas de los alimentos y la originalidad de los platillos.

Hace 15 años llegó a Acapulco, a petición de Juan María Arzak. Le encanto el clima y se dijo “soy de aquí”, apenas piso suelo acapulqueño. Se casó con mexicana y hoy tiene dos hijos guerrerenses Logró al poco tiempo una fusión entre la cocina fusión vasca y la costeña de Guerrero, y que le dieran a Elcano el primer certificado H (norma internacional de higiene), a un hotel de Guerrero, por su higiene y manejo de alimentos.

Empezó a formar gente que ahora son “excelentes cocineros e intérpretes de la cocina”, se enamoró y empapo de la cocina nacional y en particular de la costa; e inició un recorrido de “creación de cocina alto impacto y cocina agradable”, siempre dependiendo de las necesidades del cliente, “pues lo que yo hago son trajes a la medida”.

La cocina se transforma, como los mercados, cambia la clientela, y hay estar en constante transformación, dijo con una sonrisa llena de satisfacción y mirando al mar, orgulloso ante la paella negra, pescaditos a las brasas sólo con limón y chile habanero, unos camarones con setas, ajo y vinagre de jerez, txipirones en su tinta y un corte de vacío a las brasas, con una textura y jugos guardados, suculentos para estar al nivel del mar.

La gastronomía en Acapulco ya tenía una gran tradición, “lo que hicimos impulsarla más: una combinación de cocina vasca y mexicana de la costa. Esa es mi cocina, pescados a las brasas, b buenas ensaladas, ceviches. La comunicación me permite traer cualquier producto de cualquier parte del mundo. Todo consiste en ser auténtico. Recordemos que Acapulco fue la entrada de la cocina asiática a Latinoamérica, si voy a preparar algo asiático, tiene que ser auténtica.  



El dato

Festival de las Paellas

Del 8 al 10 de junio del 2012

Paquete festival $3, 995.00

Incluye:

Dos noches de hospedaje en hab. Doble

Cocktel de bienvenida (la noche del viernes)

Desayuno

Degustación de más de 20 paellas

Bebidas de la casa.

Reserve al 4351500 ext. 1183



Entrada sin paquete: $500.00 P/P

Hotel Elcano

Av. Costera M. Alemán No. 75

Acapulco, Gro.


25 de mayo de 2012

 Reflejos
poéticos de Elizondo
· El Fondo publica poemario inédito de Salvador Elizondo
Salvador Elizondo siempre estuvo en contacto con las vanguardias artísticas y sus cambios, quizá por su formación inicial como artista plástico. Nunca se estancó en un estilo e intentó evolucionar continuamente, quiso que su obra escrita abarcara distintos géneros y fuera —incluso— camaleónica.
Su obra brinca del cuento a la novela, pasando por el ensayo y la poesía, de esta última surge ahora un poemario inédito del escritor: Contubernio de espejos. Publicado por el Fondo de Cultura Económica, este volumen reúne la obra lírica que Elizondo escribió entre 1960 y 1964, y la cual no había visto la luz hasta ahora.
Esta casa editorial ha publicado anteriormente títulos emblemáticos como Farabeuf, Narda o el verano, Estanquillo, Camera lucida, entre varios más, los cuales muestran su faceta como creador de personajes y su capacidad analítica para hablar de fotografía, pintura o escultura.
El universo poético planteado por el autor —desde la aparición de su primer poemario en 1960— se encuentra repleto de alegorías al erotismo, metáforas visuales y alusiones a la luz en contraste con la oscuridad. Las temáticas abordadas no se distancian mucho de las empleadas en la prosa; el autor incluye referencias a personajes clásicos de la mitología griega y romana, diálogos entre personajes que ocultan su invisibilidad en las palabras.
Durante las actividades que conformaron la trayectoria cultural de Elizondo se encontró su relación con el séptimo arte, la cual derivó de la influencia de su padre, quien fue productor cinematográfico durante la época de oro del cine mexicano.
El escritor perteneció al consejo de redacción de la revista Nuevo Cine, de la que se publicaron siete números entre 1961 y 1962. Esta publicación estuvo impulsada también por Emilio García Riera, José de la Colina y Carlos Monsiváis; quienes apoyaron a García Ascot en la producción de En el balcón vacío, filme que aborda el exilio español desde una perspectiva inédita y atractiva.
A esta obra, Elizondo dedica unas líneas en Contubernio de espejos: “En el balcón vacío”, poema homónimo que habla de la soledad y que otorga una posibilidad de lectura en la cual remite a esa sensación de quienes tuvieron que abandonar su país de origen.
La obra se divide en seis partes temáticas: “Umbrales”, “Cuerpo secreto”, “El soñador sin su noche”, “El mal amor”, “Elegías romanas” y un último apartado sin título. A través de los versos que conforman el poemario, Elizondo consolida un recorrido que va del sueño a la realidad, el cual nos permite revivir su presencia en las letras mexicanas.
Para mayor información, favor de comunicarse al Departamento de Prensa:
Graciela Sánchez Silva
52.27.46.72 ext. 6123